Caía la tarde, un indio andaba por los ásperos parajes recogiendo alguna majada. Allí, en el silencio del entorno, oyó unas voces y ruido de pasos. Al escuchar ésto, decide esconderse y esperar pacientemente para poder descubrir de qué se trataba.
Es así como vio un grupo de indiecitas que caminaban -recelosas- con cierto temor de que alguien las descubriera. El indio no entendió lo que sucedía pero supuso que era algo muy importante, dado que ellas llevaban lamparitas y algunas fragantes flores de la montaña. Debido a que ya se hacía de noche no pudo seguirlas pero, como su intriga era tan grande, no podía dejar de pensar en lo sucedido.
Entonces, decidió seguir investigando. Volvió al amanecer del día siguiente y comenzó a seguir las huellas que habían dejado las indiecitas. Al caminar se dio cuenta que ése sendero era muy transitado. Siguió el trayecto unos cinco kilómetros más -desde el pueblo de Choya- y subió la quebrada otro trecho cuando, de pronto, vio en una pendiente -muy inclinada y a unos siete metros de altura- un nicho de piedra muy bien disimulado, comprobando que hacia ahí se dirigían las pisadas.
Al pie del nicho habían ramas quebradas, restos de fogatas y hasta señas de que se realizaban bailes tradicionales. Todo ésto aumentaba su curiosidad y su afán de descubrir el misterio lo llevó a trepar hasta el lugar. Con asombro, observó que -al fondo- se descubría una imagen de la santísima Virgen María. Ésta era pequeñita, muy hermosa, de rostro moreno y tenía las manos juntas.
Pasaron algunas semanas, quizás varios meses hasta que el indio -seguro de su descubrimiento- le cuenta todo a su amo Don Manuel de Salazar. Le relató que había visto la pequeña imagen, que estaba entre las piedras, que era morenita -como los aborígenes- y que por éso la querían y que él también había aprendido a amarla.
Fuente: "Historia Popular de la Virgen del Valle", del Pbro. Alberto S. Miranda.-
Yo estuve ahí:
En éste lugar, en el año 1620, un nativo encontró ésta Sagrada Imagen a la que -en un primer momento- llamaron "Virgen de Choya" o "Nuestra Señora de la Limpia Concepción" y que, posteriormente, tomó el nombre de "Virgen del Valle".-
Ésta imagen es la que -actualmente- se venera en el Camarín de la Catedral Basílica de San Fernando del Valle de Catamarca.-





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