El reconocido historiador, investigador y ensayista nos dejó a los 90 años. De profesión Contador, recibido en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, su vida profesional estuvo dedicada al estudio de la historia argentina, en especial al revisionismo.
Durante seis décadas fue autor de más de 50 ensayos, antologías, biografías e investigaciones históricas y políticas. Trabajó -junto a Arturo Jauretche- en la "Editorial Universitaria de Buenos Aires" y varias de sus publicaciones fueron censuradas durante la última dictadura militar.
Nacido el 28 de Julio de 1936, Galasso también tuvo una activa vida política. Integró -entre 1964 y 1971- el Partido Socialista de la Revolución Nacional (fundado por Abelardo Ramos) acercándose luego a la Juventud Peronista. En 1999 fue candidato a Diputado Nacional por el Partido Socialista Auténtico.
En la Biblioteca Nacional tiene un espacio propio donde se pueden revisar los originales de sus libros y ejemplares de periódicos donde colaboró. Rescató el pensamiento y la obra de Raúl Scalabrini Ortíz, entre otros "malditos de la historia argentina", como los llamó a los hombres y mujeres que eran considerados "marginados" y dejados de lado. En 2014 fue declarado "Embajador de la Cultura Popular Argentina".
Fue un autor prolífico que se dedicó a pensar el país y su historia, desde un enfoque "popular, latinoamericanista y anti imperialista". Miembro fundador de la Agrupación "Carta Abierta", en 2024 su casa en el barrio de "Parque Chacabuco" fue declarada "Sitio de Interés Cultural" por parte de la Legislatura Porteña.
En 2025, el gobierno derogó el nombramiento de "Embajador de la Cultura Popular Argentina", situación que causó mucha pena en el intelectual que ya venía atravesando serios problemas de salud. En el último tiempo, dictaba un Seminario semanal sobre Historia Argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A.
Un hombre íntegro, de una enorme trayectoria que recorrió gran parte de la historia de nuestro país, se destacó por la coherencia ideológica en la labor historiográfica. Su partida es una gran pérdida. No obstante, sigue y seguirá vigente eternamente.
Hasta SIEMPRE, Don NORBERTO !!!









