Así, el popular intérprete, acompañado por sus "Piratas" (Indio Márquez en guitarra, Hueso Molina en percusión, Manuel Caizza en batería, Gustavo Giles en bajo y Leandro Chiappe en teclados) y una platea colmada con un público entusiasta entre quienes estaban sus "grandes amores" (su mamá y su novia), recreó versiones inolvidables de "Yira, Yira" (Discépolo), "Desencuentro" (Aníbal Troilo/Cátulo Castillo), "La vida es afano", "Pedro Navaja" y "Rata de dos patas" (de su autoría) donde el sonido de la orquesta típica se fusiona con el rock and roll de pura cepa, produciendo un resultado sorpresivamente innovador y a la vez natural.
El clásico "Quitapenas" (que comparte con su hermano Andrés) y "Este minuto" (dedicado a su padre de 97 años) hicieron que los espectadores corearan la letra y estallaran en festivos aplausos. Y, en el medio de todo una sorpresa, "Piedra y camino" (Atahualpa Yupanqui) donde Calamaro demuestra el evidente crecimiento como artista y su particular interpretación que parece no tener límites.
En síntesis, una velada para el recuerdo, donde la alternancia entre el rock y el tango (y un toque de otros estilos) hicieron que JAVIER CALAMARO se luciera en cada estrofa y se emocionara en cada nota.-
Gráfica promocional.-
Junto a JAVIER CALAMARO.-



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